
Viene de Octavio Paz, la palabra como un árbol. Por ello presento mi credencial afectiva con la letra azteca de Octavio...
ARBOL ADENTRO
Creció en mi frente un árbol.
Creció hacia dentro.
Sus raíces son venas,
nervios sus ramas,
sus confusos follajes pensamientos.
Tus miradas lo encienden
y sus frutos de sombras
son naranjas de sangre,
son granadas de lumbre.
Amanece
en la noche del cuerpo.
Allá adentro, en mi frente,
el árbol habla.
Acércate, ¿lo oyes?
OCTAVIO PAZ
Mientras transcribo esto, suena Brassens tributado por Renaud/Le Forestier y otros; y afuera Santa Fe duerme una siesta de lluvia y verano. Brassens escucha con su pipa y lorito incluído.
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